Glucólisis y Energía Muscular

Nicolás Mauro

2024-04-11

La glucólisis puede describirse como el proceso mediante el cual los hidratos de carbono, a través de sus moléculas más pequeñas, se transforman en moléculas de energía conocidas como ATP (adenosín trifosfato). Esta glucosa puede proceder directamente de la que se encuentra circulante en forma libre en el torrente sanguíneo o bien de la glucosa almacenada en forma de glucógeno en las fibras musculares y/o en el hígado.

Dependiendo de las características de la demanda energética, una vez que la glucosa entra en la célula muscular solicitada, debe optar por dos caminos muy diferentes: el primer camino, también el más rápido, es el que denominaremos glucólisis rápida o no oxidativa; y el segundo camino energético es una vía mucho más lenta, que procederemos a llamar glucólisis lenta u oxidativa. La vía rápida de obtención de energía glucolítica se lleva a cabo en el citoplasma miocelular y tiene como subproducto de su degradación al lactato, otro compuesto energético. En contraste, la vía glucolítica lenta produce su energía dentro de la matriz mitocondrial.

La elección entre una u otra vía metabólica dependerá de la rapidez con la que se esté solicitando la energía muscular. Si la demanda energética es muy alta en un breve periodo de tiempo, la glucólisis rápida será la vía energética que tendrá mayor protagonismo una vez que los depósitos de ATP-PC se agoten y el cuerpo continúe ejercitándose. Este proceso de resíntesis de ATP mediante la glucólisis rápida puede durar desde 12 segundos hasta 2 o 3 minutos, dependiendo de la eficiencia metabólica en el uso de este sustrato energético y de la capacidad individual de remoción y tolerancia al lactato. Es importante señalar que, aunque la glucólisis rápida predomina después de los primeros 12 segundos de ejercicio, se activa desde el inicio de la contracción muscular, dejando los primeros segundos al predominio del sistema ATP-PC para luego ir tomando mayor importancia a medida que este sistema comienza a decaer en su función.

Si la demanda de energía es más baja, la glucosa puede tomar un camino más largo, que proporcionará una mayor cantidad y duración de energía pero con una potencia mucho menor. La glucólisis lenta puede suministrar energía durante aproximadamente 2 a 3 horas, un tiempo que dependerá de las reservas de glucógeno muscular, de la intensidad de los estímulos y de la eficiencia metabólica en el uso de esta vía energética.

Una vez que se agoten los depósitos de glucógeno muscular, las altas demandas de ejercicio deberán reducirse para que las grasas asuman el predominio energético a través de su oxidación mitocondrial.

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